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09/05/2008 / Barcelona

Sergio González, periodista y escritor: “México es un paraíso para el narcotráfico”

En 2002, con su libro “Huesos en el desierto” dio luz y taquígrafos a una de las barbaries de mayor impacto mundial de los últimos tiempos: el feminicidio –asesinato sistématico de mujeres– en Ciudad Juárez, México. El periodista Sergio González vuelve ahora a la carga con su último libro, “De sangre y de sol”, una lúcida aproximación a los ancestros culturales para entender los fenómenos de extrema violencia que azotan a México. “La violencia es uno de los asuntos menos comprendidos en la cultura contemporánea. No se entiende que no hay especie más depredadora que la humana”, ha señalado el escritor en la presentación de “De sangre y de sol” en Casa Amèrica Catalunya. Sergio González, secuestrado, torturado y amenazado por sus investigaciones en Ciudad Juárez, advierte: “México es un paraíso para el narcotráfico”.

Sergio González sostiene que la barbarie contemporánea viene en parte de no entenderla, lo que le llevó a escribir “De sangre y de sol” (Editorial Sexto Piso), una aproximación a la simbología, los mitos, lo esóterico y lo sagrado, y la importancia de todo ello para la literatura. “Hay muchos asuntos más allá de la razón que tienen que ser explicados”, aboga el escritor. En éste su último libro, el periodista sostiene la tesis de que en México, a pesar de numerosos intentos de civilización y modernización, se sigue conviviendo con fuerzas vivas que provienen de su historia como cultural sacrificial. González ha efectuado una pormenorizada relación de esa cotidianeidad que ha convertido a México en uno de los países más peligrosos del mundo, con un escalofriante índice del 96% de impunidad de los delitos cometidos. “Hay una ideología de sacrificio en los asesinatos de Ciudad Juárez. La ONU ha identificado 86 casos de violencia extrema. Los cuerpos aparecieron con signos de satanismo. Les quitaban, por ejemplo, una porción triangular de la piel”, ha explicado. El investigador también se ha referido a los casos de asesinatos a través de rituales de “narco-brujería”: “Por unos 20.000 dólares, un brujo mata a la víctima y lleva su sangre para ofrecerla a una deidad. Es un ritual que se supone da poder al que ha encargado el asesinato”.  La Santa MuerteOtra manifestación en boga en México es el denominado “Culto a la Santa Muerte”, que ha proliferado de forma especial en la zona fronteriza con los Estados Unidos. “La Santa Muerte es un esqueleto con un manto virginal y con una guadaña o esfera que representan al mundo”, explica González, quien apunta que los principales devotos son los sectores en situación de mayor riesgo: delincuentes, policías, militares, prostitutas. “El Culto a la Santa Muerte está directamente vinculado al auge del narcotráfico. México se ha convertido en un país de consumo de drogas por el éxito e impunidad del narcotráfico”, advierte. “Los narcotraficantes han creado ideología. Sin el éxito del tráfico de drogas, nadie creería en la Santa Muerte, no se exaltaría al Santo Mal Verde (marihuana) o no abundarían los ‘narcocorridos”, añade. Y mientras se consolida un cambio cultural de muy largo recorrido que revierta este panorama, Sergio González reclama que “los delitos extremos sean duramente castigados en todo el mundo. La violencia del narcotráfico no tiene límites y hay que tipificarlo como un genocidio, como crímenes contra la humanidad”. El periodista denuncia que México es un “paraíso” para el narcotráfico, que pertenece consubstancialmente a las instituciones: justicia, ejército, policía. “¿A quién acudes? ¿En quién confías?”, se pregunta. “En México, por 1.200 dólares un abogado te saca del problema de haber violado a una mujer. Y el asesinato es todavía más barato. Tenemos una democracia pirata. Simulamos ser un Estado de Derecho, de apariencia auténtica, pero es falso. El 96% de los delitos restan impunes”, ha afirmado.  Torturado, secuestrado y amenazadoA raíz de sus investigaciones en Ciudad Juárez, en 1999 Sergio González fue secuestrado en dos ocasiones, torturado y amenazado de muerte. La paliza recibida derivó en un derrame cerebral que le ha dejado algunas secuelas físicas y psicológicas. En 2004, un confidente de los servicios de seguriodad mexicanos le alertó de la existencia de un plan para asesinarle. El periodista vive en México DF desde entonces, lejos de Chihuahua, pero el acoso a su persona, con seguimientos y violaciones de su correo postal y electrónico, no ha cesado. “En México es muy peligroso investigar los asuntos del crimen organizado”, señala González, quien insiste en que, a pesar de las cifras oficiales, “Ciudad Juárez continúa siendo la urbe más peligrosa del mundo para las mujeres porque permanece la impunidad”. En este contexto, el escritor ha anunciado la próxima publicación de un nuevo libro sobre una variante de los casos de asesinatos con violencia extrema que están devastando a México: las decapitaciones. “En 2007, de las 3.000 víctimas del narcotráfico, hubo unas 40 decapitaciones. Envían las cabezas a determinados destinatarios con avisos como “por traidor” o “vamos a por ti”. Estos asesinatos también se cuelgan en Internet. y algunos los capturan para sus teléfonos”.  González ha avanzado que trabaja con el título provisional de “El hombre sin cabeza”, en alusión a la pérdida de toda razón o entendimiento ordenado que suponen este tipo de asuntos.  “En México, la única forma de salir adelante es la memoria permanente y por eso escribimos estos libros”, concluye el periodista y escritor.